Tal día como hoy, hace ya setenta y siete años, aconteció una jornada preñada de sueños, proyectos e ilusiones para un pueblo lacerado por el yugo anacrónico de una monarquía agonizante.
Ese día, el pueblo desgarró su garganta gritando a los cuatro vientos: ¡libertad!, ¡libertad! ¡libertad! Sus calles y plazas fueron recorridas por un soplo de alegría, igualdad y esperanza.
Ese día, la bandera tricolor ondeó limpia, majestuosa, arrullada por la suave brisa de un abril florido y deseado.
Ese día, los rosarios y misales fueron relegados al cajón más oscuro del armario y los símbolos reales arrojados al más profundo y perdido de los barrancos.
Ese día, de tinteros y pupitres brotaron rosas rojas que enmudecieron el monótono susurro del padrenuestro clerical.
Ese día, el viejo yuntero soñó para sus hijos libertad y tierras donde matar el hambre de sus nietos.
Ese día, ese mismo día, en un suntuoso y residencial palacio, el sable, el crucifijo y el denario planearon degollar la buena nueva.
¡Salud y Republica.!
lunes 14 de abril de 2008
SALUD Y REPUBLICA.
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