A propósito de la dimisión del ministro de justicia del gobierno español, Sr. Bermejo, resulta sumamente curioso observar las reacciones de algunos políticos integrados en la jauría popular conservadora.
Dos son las personas que, por sus sonados antecedentes, resultan más grotescas e inexplicables sus declaraciones.
Por una parte, el SR. Trillo, ex ministro de defensa durante el funesto mandato de JM. Asnar, en cuyo periodo se produjeron los graves acontecimientos relacionados con el YAK42 en el que no solo se le pidió su dimisión como ministro sino incluso su acta de diputado, dada la manifiesta dejación de funciones y sucesión de torpezas en dicho asunto.
Resulta entonces grotesco escuchar a Trillo pedir reiteradamente la dimisión del titular de justicia pero, además de ello y una vez dimitido el ministro, continuar empecinado en relacionar la instrumentalización de la justicia a manos del ejecutivo como consecuencia de los numerosos casos de corrupción que salpican a la derecha española.
Un personaje que, de tener moral y vergüenza torera, debería haber abandonado la política activa desde hace mucho tiempo.
Pero más vergüenza ajena, si cabe, nos produce las declaraciones del vicepresidente del gobierno canario, el conservador reaccionario JM. Soria. Este político ultra, en un acto de desfachatez sin precedentes, se permite invitar a su rival socialista por estas tierras, Sr. López Aguilar, a que siga los pasos de su sucesor en el cargo de Ministro de Justicia, el ahora dimitido Mariano Bermejo, y dimita también. Realmente patético.
José Manuel Soria, relacionado con escándalos de corrupción en el caso eólico, valedor de numerosos personajes corruptos como el tristemente famoso alcalde de Mogan, investigado e imputado por un juez por presuntos delitos en el llamado caso salmón, etc. Con todo este historial sobre sus espaldas y aferrado a una poltrona que se sacó en la pedrea electoral, dado su estrepitoso descalabro en las urnas, ahora se permite el lujo de farfullar, engolado como un sermoneador malo, la dimisión de uno de los políticos más relevantes y de demostrada valía del archipiélago y, lo mejor de todo, con un historial político intachable.
Por el bien de este archipiélago, de sus gentes, de su economía, de su política y de la limpieza de sus instituciones creemos, firmemente, que quien debe dimitir no es otro que JM Soria, presidente del Partido Popular de Canarias.
martes 24 de febrero de 2009
PATETICOS POLITICOS POPULARES
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