Dimiten dos alcaldes del Partido Popular y casi todos los imputados por el juez Garzón.
Todavía resuenan en nuestros oidos esas palabras huecas del cardumen popular acusando a la justicia de persecución, de maniobras politicas sectarias, etc.
Si esta premisa hubiese sido cierta... ¿Por qué dimiten de forma voluntaria unos y de manera obligada otros? ¿No se trataba de una cacería de ediles populares sin fundamento alguno?
Ciertamente, la propia medida tomada lleva aparejado el reconocimiento del problema en su ámbito más estricto.
Es evidente que cuando alguién pasa de ser testigo a imputado es porque la justicia observa indicios fundados de que existe algún hecho punible.
Lo que no parece tan claro es el tamiz que separa la paja del trigo. O sea, los que aun estando imputados pueden seguir ejerciendo puestos de responsabilidad política.
Viendo quien es cada cual, parecen coincidir con personajes según peso e importancia. Una importancia que es directamente proporcional a la información manejada. Una información que no sólo podría estar orientada a operaciones de lucrativos negocios sino usada como garantía para cubrir las espaldas de los unos contra los otros. Unas garantías que dan realmente sentido a los casos de espionaje dentro del partido.
Salúos.
domingo 8 de marzo de 2009
PERSECUCIONES POLITICAS A LA DERECHA Y OTRAS ESTUPIDECES
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