A propósito de la visita de Zapatero a Canarias debido, como todos sabemos, a la profundidad de la crisis por estos peñascos, por un lado, y a “comprar” el previsible apoyo de la Coca a los presupuestos generales del estado, por el otro, echamos de menos la presencia de José Manuel Soria, Vicepresidente del Gobierno Autonómico, Consejero de Economía y Hacienda del Gobierno de Canarias y presidente de la derecha nacional por estas islas.
Es lógico pensar que si en la mini cumbre Canarias-España, celebrada hace pocos días, se trataban principalmente asuntos económicos, que menos que hacer acto de presencia para manifestar sus inquietudes y propuestas para sacar a estas islas del vagón de cola del Estado Español.
Pues no, al parecer nuestro ínclito vicepresidente del gobierno tenía mejores cosas que hacer que ocuparse del futuro económico de su tierra o esa, al menos, es la deducción que se desprende de su sonada ausencia en la reunión con el presidente del gobierno de España.
Me pregunto cuales han sido las poderosas razones que han motivado tan cantosa espantada.
Espero no vaya ser que el señor Soria, en un arranque de nacionalismo canario radical, se haya negado a respirar el mismo aire que el máximo representante del gobierno colonial. Ni vaya a ser que, en el transcurso de la conversación con el mandatario español, tema un desliz y sople en el oído a Zapatero la fórmula mágica para afrontar la crisis económica. Ni mucho menos podremos pensar que, conocida la afición del susodicho a la pesca del salmón, tenga compromisos ineludibles con algún empresario hostelero falto de espacio donde construir.
Eso, sin duda, sería especular. Todo el mundo conoce y reconoce las almenas de servidumbre y clientelismo españolista que coronan el frontispicio ideológico de Soria y más aun las medidas anticrisis del político popular cuya gestión ha propiciado que Canarias sea una de las regiones más afectadas por el bache económico. Al fin y al cabo, Soria se hizo cargo de las riendas de la economía canaria no por su perfil idóneo ni persona adecuada para el cargo sino como el producto de una pedrea electoral. Estamos convencidos de que su perfil encajaría mejor en el puesto de Conserje de Hacienda que de Consejero de Hacienda. Lugar donde, no nos cabe duda alguna, haría un papel envidiable.
Finalmente, después del mal trago que le ha hecho pasar la justicia con el caso salmón, mucho me temo que, en artes de pesca, Soria no pasará más allá de echar tres lances a las barrigudas mochas.
Esperemos que algún día, en sus memorias políticas , el flamante y actual Consejero de Economía y Hacienda del Gobierno de Canarias nos cuente que había más importante en su agenda que gestionar la economía de estas islas.
Salúos.
miércoles 1 de julio de 2009
LA ESPANTADA DE J.M. SORIA
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