domingo, 26 de febrero de 2012

Urdangarín hurga.

El circo ha comenzado. El avestruz ha escondido la cabeza bajo el ala, ha puesto cara de niño bueno de los domingos y ha acudido a su ineludible cita con la justicia.

Como medida de seguridad, el juez, dicen que a regañadientes, consintió que el real imputado entrara en los juzgados dentro de un coche. Aireada tal circunstacia en los medios de comunicación, muchos de los posibles manifestantes y abucheadores cesaron en el empeño de acudir a "vitorear" al yernísimo. Oportunidad que, sin duda, no dejó escapar para entrar a pie, con toda tranquilidad, a declarar y permitirse el lujo de soltar, ya de paso, unas migajas a los perdiodistas que cubrían el evento.

Como decía un viejo cantar canario:

"Hay que bien lo hizo,
hay que bien cantó,
"pa" el año que viene,
ya las canto yo.


Y vaya que si cantó. Nada menos que durante nueve horas. Y parece que el juez se ha quedado con las ganas y lo ha citado para que mañana le cante el "Long Play" completo.

Claro que Udargarín sólo ha cantado el estribillo cual simple monaguillo de parroquia de tercera y ha dicho que la culpa de todo la tiene su socio, que él es inocente. Y más inocente aun es su mujer, la de sangre azul, que comparte una enfermerdad visual muy común en algunos personajes públicos de peineta pantojil: Ver, oír y disfrutar sin preguntar.

Veremos si el veredicto de absolución de Camp era sólo un simple ejercicio de las clases de parto sin dolor.

Salúos.

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